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  • Dos películas sobre el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco coincidirán en los cines

    Dos películas sobre el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco coincidirán en los cines

    Dos películas sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de la banda de asesinos ETA se ruedan casi a la vez. Las dos además con dos grandes estudios detrás. Una, respaldada por Universal y la otra por Sony Pictures (Columbia). Esta última se titula El hijo de todos y contará el secuestro y posterior asesinato del joven concejal desde la mirada de su familia y de la sociedad.

    Álvaro Brechner (La noche de 12 años) dirige este largometraje protagonizado por Pol Monen, Laia Manzanares, María Botto, José Luis García Pérez y Asier Etxeandia, que reconstruye los dos días que conmocionaron a España en julio de 1997, recuperando la dimensión más íntima y humana de aquellos acontecimientos.

    A. Etxeandia, L. Manzanares, A. Brechner, P. Monen, M. Botto, J. L. García Pérez

    La película traslada la acción a julio de 1997, cuando una familia como cualquier otra, vio cómo su vida cambiaba para siempre. En apenas 48 horas, la angustia de unos padres y una hermana se convirtió en la de millones de personas que, dentro y fuera de España, sintieron el destino de Miguel Ángel Blanco como si fuera el suyo. Su secuestro y posterior asesinato provocaron una movilización ciudadana sin precedentes, que quedó grabada en la memoria colectiva de todo un país.

    La película recupera la dimensión más íntima y humana de aquellos acontecimientos para acercarla especialmente a las generaciones que no los vivieron. A través de la mirada de su familia, la película reconstruye dos días marcados por la angustia, la incertidumbre y la esperanza, durante los cuales millones de personas salieron a la calle para reclamar su liberación.

    L. Manzanares, P. Monen, A. Etxeandia, A. Brechner, J. L. García Pérez, M. Botto

    El título del largometraje nace de las palabras que pronunció Consuelo Garrido, madre de Miguel Ángel Blanco, tras conocer el asesinato de su hijo: «ETA no ha matado a mi hijo, ha matado al hijo de todos». Una frase que resume el sentimiento colectivo que recorrió España durante aquellos días y que constituye el corazón emocional de la película.

    Álvaro Brechner, director de La noche de 12 años, se pone al frente de la película, que cuenta con Pol Monen, nominado al Goya a Mejor Actor Revelación por Amar, en el papel de Miguel Ángel Blanco; Laia Manzanares (La desconocida), que interpreta a su hermana, Mari Mar Blanco; María Botto, que da vida a su madre, Consuelo Garrido; José Luis García Pérez , que encarna a su padre, Miguel Blanco; y Asier Etxeandia, en el papel de Carlos Tororika, alcalde de Ermua en aquel momento.

    El guion, firmado por Eduard Sola (Goya 2025 al Mejor Guion Original) y Juma Fodde, es el resultado de un exhaustivo trabajo de documentación, que ha contado con numerosos testimonios de personas que vivieron de cerca aquellos acontecimientos.

    Desde sus primeras fases de desarrollo, esta ficción ha estado guiada por una premisa fundamental: aproximarse a esta historia desde la verdad, la sensibilidad y el respeto , situando en el centro del relato a las personas que la protagonizaron y preservando la dimensión humana de unos hechos que marcaron a varias generaciones.

    La película busca reconstruir no solo lo que ocurrió durante aquellas 48 horas, sino también lo que significaron para una sociedad que, ante el sufrimiento de una familia, encontró una forma de expresar colectivamente su solidaridad y su rechazo a la violencia.

    «ESTA ES LA HISTORIA DE CÓMO LA IMPOTENCIA HIZO QUE SE PERDIERA EL MIEDO Y SE SALIERA A LA CALLE A GRITAR»

    «Esta es la historia de cómo se perdió el miedo. De cómo, en medio de la angustia, nació una esperanza colectiva. De cómo millones de personas hicieron suyo el destino de Miguel Ángel Blanco, un joven al que la inmensa mayoría no conocía, pero por cuya vida salieron a la calle. Es la historia de una familia y de la solidaridad de todo un país», asegura Álvaro Brechner.

    UNA HISTORIA CONSTRUIDA DESDE LA CERCANÍA Y EL RESPETO A SUS PROTAGONISTAS

    El desarrollo cuenta con la colaboración de Mari Mar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, cuya generosidad y cercanía han permitido al equipo creativo aproximarse a la intimidad de una familia que vivió aquellos acontecimientos en primera persona.

    María Luisa Gutiérrez, productora de la película y socia fundadora de Bowfinger Internacional Pictures, destaca en nombre de los productores que “Cuando me reuní con Mari Mar Blanco en el Senado, hace ya más de un año, sentí miedo. Y ahora, a punto de rodar, ese vértigo sigue presente entre los productores. Ficcionar esta historia supone para toda una enorme responsabilidad. La película parte del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero su historia quiere representar también el dolor de todas las víctimas del terrorismo y de sus familias; un dolor distinto en cada caso, pero compartido por demasiadas personas. Y queremos recordar también la impotencia de toda una sociedad frente al terror y la extraordinaria unión que nació aquellos días, cuando miles de personas salieron a la calle con sus manos blancas como única arma. La generosidad de Mari Mar con este proyecto ha sido inmensa. Siempre entendió que, para transmitir una verdad profunda, el cine tendría que recurrir muchas veces a algo que, literalmente, no es verdad: la ficción. De cada encuentro con ella, guionistas, director, actores y productores hemos intentado recoger cada recuerdo y cada detalle para dotar a la película de verdad y humanidad.

    Mari Mar Blanco, Laia Manzanares, Álvaro Brechner, Pol Monen

    Queremos que quienes no vivieron aquellos días comprendan lo que significaron, que se acerquen no solo al dolor de una familia, sino al de todas las familias que sufrieron el terrorismo, y que descubran cómo aquella tragedia despertó una respuesta colectiva que dio lugar al Espíritu de Ermua. Y queremos que quienes sí los vivimos recordemos la fuerza que podemos tener cuando estamos juntos.

    En todo este proceso, las aportaciones de Carmen Ladrón de Guevara, abogada especialista en terrorismo, han sido fundamentales. Su conocimiento, documentación y cercanía a las víctimas nos han ayudado, desde el guion hasta el vestuario, a abordar esta historia con la sensibilidad y el respeto que merece.»

  • Mark Zuckerberg vuelve al cine con otro rostro pero con el mismo guionista

    Mark Zuckerberg vuelve al cine con otro rostro pero con el mismo guionista

    El precio de la red (The Social Reckoning) es un buen complemento a La red social (The Social Network) (2010), el clásico moderno de David Fincher sobre cómo un estudiante de Harvard llamado Mark Zuckerberg creó la red social llamada Facebook. Jesse Eisenberg fue un perfecto protagonista, y se llevó una de las ocho nominaciones al Oscar que consiguió la película. Ganó tres, banda sonora (Trent Reznor), montaje y guion para Aaron Sorkin.

    Aaron Sorkin con sus dos protagonistas

    Este último dirige ahora esta especie de secuela, centrada en la historia de cómo en 2021 la joven ingeniera de Facebook, Frances Haugen, con la ayuda de Jeff Horwitz, un reportero del Wall Street Journal, destapó los secretos más oscuros de la red social. O en cómo somos testigos de los minutos finales del periodismo impreso.

    Mikey Madison, en su primer largometraje tras ganar el Oscar por Anora (2024) interpreta a la joven valiente que desafió al gigante. Jeremy Allen White se pone en plan Dustin Hoffman en Todos los hombres del presidente (1976) para ser Jeff Horwitz, el periodista de investigación enamorado de los musicales de Hollywood y Broadway, como Magnolia, “la abuela del teatro musical”, en sus propias palabras.

    Mikey Madison en la premiere de la película en Londres

    Con esos dos personajes adjudicados, faltaba el de Zuckerberg, lejos el chaval de La red social y ahora un tipo excéntrico y peculiar que puede presumir de haber fundado una empresa “el doble de grande que el país más grande”. Como es lógico, el Sorkin guionista y director quería a Jesse Eisenberg para que repitiera en una elección de una lógica aplastante. Pero el actor rechazó la oferta porque en primer lugar ya no le gustaba en lo que se había convertido Zuckerberg (la película está ambientada 13 años después de los acontecimientos de La red social). En segundo lugar, su agenda estaba más que apretada con su nueva y exitosa faceta como director (ahí están los éxitos de crítica de A Real Pain y El debut). Y en tercer lugar, estaba harto de que le asociaran al empresario, con toda esa gente parándole en aeropuertos y centros comerciales para que firmara camisetas con la frase que hizo célebre La red social “I’m CEO, bitch”.

    Así que Sorkin buscó un sustituto y lo encontró en Jeremy Strong, la estrella de Succession (2018-2023), nominado al Oscar como actor de reparto por su fantástica interpretación del inquietante abogado y asesor de Donald Trump en The Apprentice (2024).

    Con todo, lo mejor de El precio de la red (The Social Reckoning) es la escena con la que se abre la película, un prólogo que es una lección de cine con una mujer medio borracha en el arcén, su coche averiado y dos policías que se detienen por si necesita ayuda. Inquietante y reveladora, un prodigio narrativo y una lección de cómo crear tensión con diálogo y música que hubiera aplaudido Alfred Hitchcock.

    Jeremy Strong, un perfecto Zuckerberg

    Jeremy Strong sabía que se enfrentaba a un reto enorme y se preparó a conciencia, empapándose de toda la información disponible sobre Zuckerberg, incluidos esos dos días en los que tuvo que presentarse ante el Congreso de Estados Unidos, en casi nueve horas de audiencia, a raíz de lo que se llamó Los Papeles de Facebook (en alusión a Los Papeles del Pentágono, historia que relató en el cine Steven Spielberg).

    La verdadera Frances Haugen

    La película está dedicada a la memoria de Rob Reiner, asesinado el 14 de diciembre de 2025. Sorkin era uno de los mejores amigos de Reiner, y los dos habían trabajado juntos en Algunos hombres buenos (1992) y El presidente y Miss Wade (1995), dirigidas por uno y escritas por el otro.

  • De Kazan a Kazan hasta el Este del edén

    De Kazan a Kazan hasta el Este del edén

    Cuenta Joseph Zada que consiguió el papel del atormentado Cal Trask en una llamada por zoom. Al otro lado estaba Zoe Kazan, la mujer detrás del ambicioso proyecto de adaptar a la pantalla en una miniserie de siete episodios la novela Al este del edén, de John Steinbeck. El joven actor australiano pasó la prueba y en pleno rodaje se presentó al casting para el papel de Haymitch Abernathy en Los juegos del hambre: Amanecer en la cosecha. Ahí también triunfó. “Me pidieron una escena improvisada. Como estaba rodando, les dije: «Os la mando en tres semanas», porque realmente quería prepararme y darles lo mejor”. El día que terminó Al Este del Edén le llamaron para que viajara a Los Angeles, donde se reunió con la gente de Lionsgate, la productora de Los juegos del hambre. El actor lo recuerda como un proceso largo: “obviamente tenía que serlo, es un proyecto muy importante y tenían que encontrar al joven adecuado. Volví a Sídney y me desperté con una llamada a las 7 de la mañana de todo mi equipo, así que más o menos lo supe de inmediato. Empecé a soltar palabrotas.»

    Un proceso largo no fue sin embargo la búsqueda del actor que debía ser Cal Trask hace más de 70 años en la primera adaptación de Al este del edén, un proyecto dirigido por Elia Kazan, el abuelo de Zoe (ella es hija de Nicholas Kazan, guionista nominado al Oscar por El misterio Von Bulow). Según cuenta Elia Kazan en su autobiografía, fue el guionista de la película, Paul Osborn, quien le recomendó que fuese al John Golden Theatre en Broadway para ver a un chico joven que interpretaba un corto personaje en la obra que allí se representaba, The Inmoralist de André Gide. Kazan fue a regañadientes porque tenía muy claro desde el principio que quería a Marlon Brando para ser Cal.

    Así que efectivamente, como había previsto, ese tipo extraño no le impresionó lo más mínimo. Pero para complacer a Osborn le citó en las oficinas de Warner Bros en Nueva York. Fue entonces cuando se dio cuenta de que “el chico era realmente Cal, no tenía sentido seguir buscando ni tampoco someterlo a una prueba”. Sólo tenía que conocer a Steinbeck. El escritor emitió un veredicto demoledor, llamándole “mocoso tonto”, para a continuación añadir “está claro que es Cal”. Kazan no necesitó más. “Eso era todo lo que había que hablar. Fue el casting más apropiado que he hecho en mi vida”. El chico se llamaba James Dean, Al este del edén era el primer largometraje donde aparecía acreditado y su impacto en pantalla fue tan enorme que, tras ese rodaje, que duró entre mayo y agosto de 1954, protagonizó dos películas más en los siguientes meses. Fueron Rebelde sin causa y Gigante, pero la única que vio estrenada fue Al este del edén. James Dean se mató en un accidente de coche el 30 de septiembre de 1955 y se convirtió en el primer actor en recibir una nominación póstuma a los premios de la Academia, por su papel en Al este del edén, y en uno de los seis en recibir una nominación como Mejor Actor por su primera aparición en la pantalla. Los otros cinco son: Orson Welles, Lawrence Tibbett, Alan Arkin, Paul Muni y Montgomery Clift.

    Ahora Joseph Zada se enfrenta a la leyenda James Dean heredando su papel y Zoe Kazan a la de su abuelo heredando el mismo proyecto. Pero no hay de qué preocuparse. Elia solo adaptó una parte del libro, eliminando las dos terceras partes. La película de 1955 se centra en la historia de los hijos de Adam Trask, los mellizos Cal y Aron, mientras que la miniserie adapta la novela entera, comenzando en 1874 con la infancia y juventud de los hermanos Adan y Charles Trask, la relación con su dominante padre, la entrada en escena de la misteriosa Cathy Ames y su boda con Adam, hasta terminar tras la Primera Guerra Mundial. Los mellizos de la pareja, Cal y Aron, nacen en el capítulo tres, pero Joseph Zada y Joe Anders (el actor que interpreta a Aron) no aparecen hasta los capítulos finales, el 6 y el 7.

    Florence Pugh

    En el cine, además de James Dean como Cal, brillaron Richard Davalos (Aron), Julie Harris (Abra, la novia de Aron), Raymond Massey (Adam, el padre) y Jo Van Fleet (Cathy, la madre). En la miniserie, el protagonismo se lo llevan Christopher Abbott como Adam y Florence Pugh en el papel de la despiadada Cathy, ya que esta cuidadísima superproducción se centra en la historia completa de la pareja. En ese sentido, lo mejor es Florence Pugh, en un personaje inolvidable, primero una adolescente (interpretada por Vaughan Reilly) mentirosa y manipuladora, y luego una mujer calculadora, fría, desequilibrada y asesina. Florence, con su voz ronca, se luce en un personaje que seguro llenará de premios su casa. El reto era difícil porque tenía que completar un personaje que le había dado el Oscar a Jo Van Fleet. Kazan describe a la actriz en su autobiografía como “una mujer tan entrañable y difícil como un director necesitado de una buena interpretación podía esperar”.

    Adam (Christopher Abbott) y sus dos hijos mellizos, Cal y Aron

    Florence Pugh también podía encajar en esa definición y viéndola en acción como la endemoniada y letal Cathy uno entiende por qué es una de las actrices con más posibilidades para hacerse con el personaje de Catherine Tramell en el remake que se prepara de Instinto básico (1992), superando a otras candidatas como Margot Robbie, Sydney Sweeney o Jodie Comer.

    Cuando Cathy se queda embarazada de los mellizos se vuelve ausente. Recuerda cuando era niña y dejó atrás una casa en llamas. Entonces da a luz y suelta una de las frases más tremendas oídas en una serie en los últimos años: “no los quiero, échalos a uno de tus pozos”.

    Joseph Zada y Joe Anders

    Cuenta Elia Kazan que Raymond Massey y James Dean se detestaban y que él fomentó ese rechazo por el “bien” de la película. También que el propio Dean tenía una muy mala relación con su padre. Adam y su hijo Cal viven como en un tenso juego que en la miniserie se podría resumir con esta frase que le dice el padre a su hijo; “te quiero más a ti, porque si no fuera así, no me hubiera molestado en hacerte daño”.

    Zoe Kazan es actriz, guionista y productora y pertenece a la élite de Hollywood y de Broadway, dos lugares donde su abuelo fue el rey. Ella es la princesa heredera, aunque si sirve de algo hay que decir que vive con Paul Dano desde 2007 y tiene dos hijos con él. Sí, Paul Dano es ese extraño actor que nos perturbó en la magnífica Prisioneros (2013) y que recientemente y sin venir a cuento el pobre se ha convertido en el objetivo de Quentin Tarantino, llamándole “flojo” y “aburrido” y asegurando de paso que Pozos de ambición (2007) podría haber sido una mejor película “si no tuviera un fallo enorme, y ese fallo es Paul Dano”.

    La miniserie Al este del edén se puede ver en Netflix

  • Blanco, la película sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco ya tiene reparto

    Blanco, la película sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco ya tiene reparto

    Este mes de octubre comienza el rodaje de Blanco, un ambicioso largometraje de ficción dirigido por Félix Viscarret (Patria, Bajo las estrellas, No mires a los ojos). Su estreno en salas de cine está previsto para el 9 de julio de 2027, en el marco del 30º aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco.
    Eneko Sagardoy (ganador del Goya al mejor actor Revelación por Handía) y el novel Jon Ander Urresti encabezan el reparto y estarán acompañados por Natalia Huarte, Carlos Scholz y Lander Otaola como el resto de periodistas. El personaje de Miguel Ángel Blanco será interpretado por Mikel Bustamante.
    Miguel Garcés, David Lorente, Susana Abaitua, Urko Olazabal, Amaia Aberasturi, Israel Elejalde y Ramón Barea completan el reparto.


    La película cuenta con el apoyo de la Fundación Miguel Ángel Blanco y de la familia Blanco Garrido. Cristina Cuesta, víctima del terrorismo y directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco durante 25 años, acompañó al equipo de la película en su presentación en el Festival de San Sebastián: “Hablo en primera persona como víctima del terrorismo, creo que Miguel Ángel Blanco es un símbolo en el que nos sentimos reconocidas las víctima por lo que él significó, y por la reacción digna que tuvo toda la sociedad. Blanco también me sugiere la inocencia de las víctimas y como aprendimos a compartir una conciencia, por eso, estoy muy agradecida por producciones como esta”.

    Para Kiko Martínez, productor de la película y fundador de Nadie es Perfecto: “esta película supone uno de los mayores retos profesionales de nuestra trayectoria. Queremos acercarnos a estos hechos con el máximo rigor y respeto, apoyándonos en los testimonios más cercanos y en la mirada de los periodistas que ayudaron a contar uno de los acontecimientos más mediáticos y trascendentes de la historia reciente de España. Quiero agradecer mucho a la Fundación Miguel Ángel Blanco y a Cristina el apoyo a este proyecto porque también hay una parte de homenaje a la víctimas y una responsabilidad. Espero que esta película se acabe proyectando en los colegios”.


    En cuanto a Félix Viscarret, comenta que “fue una propuesta que me fascinó cuando me reuní con Kiko y con Jon. Descubrir cómo a través del punto de vista donde estos periodistas, 30 años después, seguían teniendo muy presente qué habían hecho en cada segundo de aquellos días de julio 30 años después. Qué hicieron para informar y ver esa respuesta y movilización de la sociedad para parar la barbarie. Muchas personas que contribuyeron a esa toma de conciencia que conmovió a una sociedad entera. Vi en esos testimonios cómo en los tiempos más oscuros puede salir lo mejor del ser humano”.


    Blanco reconstruye las 48 horas que mantuvieron en vilo a todo un país tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997. Basada en una exhaustiva labor de investigación periodística y en testimonios directos de algunas de las personas que vivieron aquellos acontecimientos en primera línea, la película ofrecerá una mirada humana, rigurosa y emocionante sobre uno de los episodios más trascendentales de la historia reciente de España.

  • Hollywood: Tom Cruise, en territorio desconocido

    Hollywood: Tom Cruise, en territorio desconocido

    Texto: María Estévez (Los Ángeles)

    Durante décadas, Tom Cruise ha construido una relación casi indestructible con el público. Puede cambiar de personaje, de director o de saga, pero siempre permanece la certeza de que su nombre basta para convertir una película en acontecimiento. Ahora esa certeza se enfrenta a una prueba distinta. Digger, su nueva película, llega a los cines rodeada de una recepción crítica tan dividida que Warner Bros. ha decidido convertir la controversia en parte de su campaña de lanzamiento. Y mientras Cruise intenta demostrar que todavía puede llevar al público hacia arenas movedizas, Hollywood empieza a mirar, cada vez con más atención, a la generación que viene detrás.

    Las primeras críticas de Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu, han dibujado un paisaje poco habitual para una superproducción protagonizada por Cruise. Hay quien celebra la osadía de la película, su carácter satírico y la decisión del actor de abandonar durante un tiempo el territorio conocido de Mission: Impossible y Top Gun. Otros la consideran excesiva, agobiante y un fallo en la cronología del actor. 

    El resultado es una película que parece provocar tanto fervor como desidia. 

    La propia Warner Bros. ha asumido esa división. En una campaña difundida después de la publicación de las críticas, el estudio enfrenta opiniones contradictorias en sus anuncios: “obra maestra” frente a “desagradable”, “brillante” frente a “desconcertante”, “magnífica” frente a “insoportable”. El mensaje es tan sencillo como significativo. La película es la misma, pero la experiencia puede ser distinta para cada espectador.

    Es una estrategia poco habitual para una película de gran presupuesto. Digger no es un experimento independiente condenado a encontrar su público con el tiempo. Es una producción de estudio, protagonizada por una de las estrellas más reconocibles de Hollywood y dirigida por un cineasta ganador del Oscar (varios) como Iñárritu. La película, una sátira sobre el cambio climático, coloca a Cruise en la piel de un magnate petrolero llamado Digger Rockwell. La crítica de Los Angeles Times destaca precisamente el riesgo de que el actor haya abandonado el camino relativamente seguro de sus franquicias para interpretar a un personaje grotesco.

    Ahí está una de las paradojas del momento que atraviesa Cruise. El actor parece querer demostrar que todavía puede sorprender, pero Hollywood continúa reclamando como garante de aquello que ya sabe hacer. Top Gun: Maverick fue la culminación de esa lógica. Se dedicó a recuperar un personaje conocido que lo devolvió a la pantalla grande haciendo de la nostalgia un acontecimiento global. Mission: Impossible siguió una operación parecida, aunque con la diferencia que Cruise convirtió su propio cuerpo y su disposición al riesgo en parte del espectáculo.

    Digger es otro juego. Es una película extraña, menos inmediata y mucho más difícil de vender. Cruise aparece transformado físicamente y se adentra en una sátira negra con la catástrofe climática  como reclamo. El actor ya no  trata de ser  el héroe que corre y desafía a la muerte. Está intentando demostrar que también puede ser el elemento imprevisible de una película.

    Y, precisamente cuando esa estrategia está siendo puesta a prueba, aparece otra noticia sorprendente sobre el futuro de su cine.

    Cruise prepara Days of Thunder 2, la continuación de la película de 1990 Días de trueno en la que volverá a interpretar al piloto de NASCAR Cole Trickle. Anne Hathaway se ha incorporado al reparto como propietaria e ingeniera de un equipo. La película tiene previsto llegar a los cines en el verano de 2028 y será dirigida por Jonathan Levine, responsable de títulos como Warm Bodies y Long Shot. 

    Pero Levine no habría sido la primera opción de Cruise. Según Matt Belloni, de Puck, Cruise y Paramount cortejaron “agresivamente” a Shawn Levy para hacerse cargo de la película. Levy finalmente rechazó trabajar con Tom  para dirigir Ghost Rider, con Ryan Gosling como protagonista. Levy ya trabaja con Gosling en Star Wars: Starfighter y, además, dirigió para Marvel Deadpool & Wolverine. Gosling, por su parte, ha sido confirmado como el nuevo Ghost Rider, con Levy al frente de la película.

    La historia tiene su chiste. Cruise habría ido a buscar a uno de los directores más solicitados del Hollywood actual para continuar una de sus franquicias más personales y, finalmente, ese director ha elegido trabajar con un actor que pertenece a una generación que le pisa los talones.

    No sabemos si algún día Gosling ocupe el lugar de Cruise. Hollywood no funciona como una carrera de relevos tan ordenada. Pero sin duda la industria observa con atención la relación entre ambos. Gosling tiene algo de Cruise porque ambos cuentan con  reconocimiento internacional, capacidad para moverse entre el cine comercial y proyectos más singulares y una imagen pública que no depende de una sola franquicia. Ahora Marvel sitúa a Gosling en el centro de una de sus propiedades más reconocibles.

    Levy es un director habitual de ese Hollywood que sabe convertir grandes presupuestos en acontecimientos populares. Después de Deadpool y Wolverine, trabaja con Gosling en Starfighter y prepara Ghost Rider. Cruise, mientras tanto, continúa apostando por directores diferentes para cada etapa de su carrera.

    En Top Gun: Maverick, esa operación funcionó con Joseph Kosinski. El resultado fue extraordinario en términos comerciales. La película superó los 1.000 millones de dólares y terminó convirtiéndose en uno de los grandes fenómenos cinematográficos de la década. Cruise volvió a interpretar a Pete “Maverick” Mitchell y demostró que una estrella veterana podía seguir movilizando a espectadores de varias generaciones.

    Pero Digger puede ser una voltereta para Cruise y no digamos para Iñarritu.

    La respuesta  está en la taquilla. La película se estrena el viernes 2 de octubre y las previsiones iniciales apuntan a un arranque doméstico modesto, aunque esas estimaciones pueden cambiar una vez que el público tenga acceso a la película.

    A sus 64 años, Tom Cruise continúa produciendo, protagonizando películas de gran presupuesto y convirtiendo cada estreno en un acontecimiento. Pero Digger introduce una incógnita que abre brecha en su futuro. 

    Como tantas otras veces,  Hollywood tendrá que esperar la respuesta en las salas.

  • Después de Perfectos desconocidos, llega a los cines Desposados

    Después de Perfectos desconocidos, llega a los cines Desposados

    Paolo Genovese es un cineasta italiano que empezó, como Ridley Scott y como tantos otros, realizando anuncios publicitarios (más de 100). Es también una pieza clave del cine italiano y acaba de cumplir 60 años. Para más señas, es el director y guionista de las comedias Perfetti sconosciuti (2016) y Follemente (2025), dos películas que arrasaron literalmente la taquilla italiana y en concreto la primera se convirtió en todo un fenómeno con más de 20 remakes (en España Perfectos desconocidos a cargo de Álex de la Iglesia).

    Una de las parejas, Adrián Lastra y Cristina Castaño

    Genovese parece tener una fórmula porque Per Tutta la Vita (2021), un guion suyo que dirigió Paolo Costella, también fue un bombazo en la taquilla. La historia de cuatro parejas casadas que descubren que su matrimonio no es válido porque lo celebró un hombre que no era un verdadero sacerdote, salta ahora al cine español como Desposados y de la mano de Vicente Villanueva y con Pablo Chiapella, Adrián Lastra, Salva Reina, Cristina Castaño, Silvia Alonso y Patricia Conde en los papeles principales.

    Pablo Chiapella y Patricia Conde

    La pregunta es: ¿Qué ocurriría si, después de años de matrimonio, descubrieras que tu boda nunca fue válida? Esa es la situación a la que se enfrentan los protagonistas, cuando la Iglesia descubre que un impostor ha estado suplantando durante años al sacerdote que los casó, provocando la anulación de sus matrimonios. Ante un escenario tan inesperado como revelador, los cuatro matrimonios se ven obligados a replantearse sus relaciones, enfrentándose a dudas, deseos y asignaturas pendientes.

    Silvia Alonso

    Desposados es una comedia coral que explora con humor y sensibilidad el amor, el compromiso y las segundas oportunidades. En palabras de uno de sus productores, Frank Ariza: “Partimos de la película de Paolo Genovese que ha conectado con el público italiano y que nos permite construir una adaptación española con un reparto extraordinario y un director como Vicente Villanueva, que entiende perfectamente el tono de la comedia y la emoción que hay detrás de estas historias”.

    Desposados llegará en exclusiva a los cines el 4 de diciembre.

  • Unabomber vuelve a nuestras vidas

    Unabomber vuelve a nuestras vidas

    Para conocer bien la historia de Unabomber, es decir, Theodore Kaczynski (1942 – 2023), el perturbado que inició una cruzada contra la tecnología cometiendo atentados durante 18 años (1978-1995), lo mejor es ver la primera temporada de la estupenda serie Manhunt: Unabomber, dedicada a este filósofo y profesor de matemáticas, autor de 16 atentados en los que murieron tres personas y 23 resultaron heridas. Kaczynski quería acabar con el sistema industrial y estaba convencido de que la tecnología había encadenado al ser humano. En la serie, Paul Bettany es Unabomber, refugiado en una cabaña perdida en Lincoln, Montana, como un ermitaño, y Sam Worthington interpreta a un agente del FBI experto en perfiles criminales. La serie es apasionante, una de las mejores en enseñar los métodos del FBI para “cazar” a los lobos solitarios, ya sean asesinos en serie o terroristas descontrolados, como Kaczynski.

    Si uno quiere completar información tras haber visto la serie Manhunt: Unabomber, no tiene más que buscar en Netflix la película Unabomber (2026), una hora y 37 minutos donde se intercalan escenas de la juventud del asesino como estudiante de Harvard en los años 50 con la historia ya en los 90 de su captura en la que se considera la investigación más costosa realizada nunca por el FBI.

    También Shailene Woodley se está convirtiendo en una especialista en este tipo de historias porque en la excelente Misántropo (2023), del argentino Damián Szifron, uno de los mejores thrillers de los últimos años, interpretó a una agente del FBI en busca de un francotirador que está aterrorizando la ciudad de Baltimore. 

    Shailene Woodley, -que ahora se prepara para interpretar a Patricia Highsmith en The Murderous Miss Highsmith en competencia directa con Helen Mirren, metida en el mismo papel en A Talent for Murder-, es en Unabomber una agente del FBI obsesionada con atrapar al psicópata que está enviando paquetes bomba a universidades y aerolíneas. El mismo que escribió un manifiesto de 35.000 palabras sobre lo que consideraba problemas de la sociedad moderna, tan misterioso como el Asesino del Zodiaco (ella está tan entregada al caso como lo estaba el detective que bordó Mark Ruffalo en la película de David Fincher sobre los asesinatos nunca resueltos).  

    A Theodore Kaczynski con 16 años lo interpreta Jacob Tremblay, que debutó en el cine con 8 como el hijo de Brie Larson en La habitación (2015). Aunque la gloria se la llevó su compañera de reparto, con un Oscar a la mejor actriz, lo cierto es que Jacob no ha dejado de trabajar y ha estado en interesantes proyectos, como Mi vida con John F. Donovan (2018), de Xavier Dolan, o La vida de Chuck (2024) de Mike Flanagan, donde era el protagonista de adolescente.

    En esa parte de la historia, con Kaczynski queriendo ser filósofo y sintiéndose diferente a los demás, brillan también Russell Crowe y Annabelle Wallis, una pareja de lo más curiosa, él profesor en Harvard que se convierte en mentor del chaval, aunque las cosas se terminan torciendo por culpa de un experimento que se inició con los soldados americanos que volvieron de la guerra de Corea “programados” por los comunistas para desestabilizar el sistema. La película parte de hechos reales y es bastante rigurosa. Todo lo que cuenta está documentado.

  • Cuando John Goodman cogió el teléfono rojo

    Cuando John Goodman cogió el teléfono rojo

    Texto: Grimesby Roylott

    La última vez que Tom Cruise se tocó con las manos la entrepierna en un gesto provocador recibió una nominación al Oscar. Fue en Magnolia (1999). En Digger repite ese gesto obsceno. ¿Significa eso que la estrella nos sorprenderá con la cuarta candidatura al Oscar tras las conseguidas por Nacido el cuatro de julio en 1989, Jerry Maguire en 1996 y, como actor de reparto, por Magnolia en 1999? Si repasamos los intérpretes que han ganado el premio de la Academia o han sido nominados por sus trabajos en películas del mexicano Alejandro G. Iñárritu no debería extrañar que Cruise se colase este año entre los candidatos. Adriana Barraza, Rinko Kikuchi, Emma Stone, Edward Norton, Michael Keaton, Naomi Watts, Benicio Del Toro, Javier Bardem, Tom Hardy y Leonardo DiCaprio forman la lista y, aunque de todos solo lo ha ganado DiCaprio, es impresionante porque estamos hablando de interpretaciones repartidas solo en cinco películas (21 gramos, Babel, Biutiful, Birdman y El renacido).

    El propio Iñárritu ganó dos años consecutivos el Oscar al mejor director, una proeza que sólo habían conseguido antes dos auténticos titanes del cine: John Ford y Joseph L. Mankiewicz.

    Tom Cruise con la actriz alemana Sandra Hüller, su hermanastra en la película

    Aunque en realidad si alguien se merece ganar un Oscar por Digger ese es John Goodman, monumental como el presidente de los Estados Unidos, que puede ser Donald Trump o una caricatura de cualquier “rey loco” que gobierna el mundo. Goodman nunca ha estado nominado al Oscar, pero es uno de los actores más queridos por el público estadounidense (y mundial) y, aunque haya perdido 90 kilos, está inmenso como el mandatario Compson, enfermo y mal de la cabeza. En su interpretación es cuando Digger se acerca más a Teléfono rojo: volamos hacia Moscú (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb) (1964), de Stanley Kubrick, sobre todo porque en un ataque de ira contra los chinos, Compson está a punto de apretar el botón nuclear.

    Jesse Plemons, otro que ha adelgazado mucho (22 kilos en su caso), le dice en un momento a Cruise que clava el personaje, pero el que lo clava es Goodman, totalmente entregado en esta comedia divertida, estúpida y aterradora a la vez.

    Kubrick llegó a desvelar que uno de los referentes para el personaje del presidente Merkin Muffley en Teléfono rojo fue Henry Kissinger. Peter Sellers recibió una nominación al Oscar. El presidente era uno de los tres personajes que el genial actor hacía en la película, por lo que se convirtió en el primer y único actor en recibir una nominación a los premios de la Academia por interpretar a tres personajes en la misma película.

    Goodman está a su altura, y se merece estar en la lista de candidatos. También se lo merece Tom Cruise, aunque solo sea por sus interminables monólogos y por decir frases como esta: “me importan una mierda los osos polares, igual que yo a ellos”. Siempre acompañado de un gato blanco, Cruise está en plan Blofeld, con chiste sobre James Bond incluido, mientras desafía al mundo como un millonario que tiene línea directa con el presidente de los Estados Unidos. Al mismo tiempo que marca para hablar con él, se dedica a perforar el Ártico, provocando catástrofes climáticas y humanitarias.

    La conexión

    Tom Cruise trabajó con Stanley Kubrick en la obra maestra Eyes Wide Shut (1999). Kubrick fue el director de Teléfono rojo: volamos hacia Moscú (1964), salvaje sátira sobre la guerra nuclear que tiene muchos puntos en común con Digger.

    La película se iba a titular Judy, que es el nombre que recibe el gigantesco trozo de hielo que se ha desprendido en el Ártico por las perforaciones que está realizando la compañía que dirige Digger Rockwell y que se dirige hacia las costas europeas para, seguramente, provocar una catástrofe mundial. Las inundaciones que aparecen en la televisión son imágenes del tsunami que arrasó Japón en 2011.

  • Episodio 5. BMW y Spider-Man: cuando la marca se convierte en parte de la historia

    Episodio 5. BMW y Spider-Man: cuando la marca se convierte en parte de la historia

    Iván Magán, client service director de Dentsu, explica en Anuncios de Cine cómo se gestó el spot de BMW para Spider-Man: Brand New Day, por qué el cine sigue siendo el medio que más notoriedad aporta por euro invertido y qué implica que una marca entre de verdad en el universo de una película.

    ¿Qué pasa cuando Spider-Man aparece en tu coche? Con esa pregunta arranca el episodio de septiembre de Anuncios de Cine, el espacio de 014 MEDIA en el que las marcas se convierten en narradoras y la publicidad se acerca al lenguaje del cine. Conducido por Carlos Valiente, director general de 014 Media, el podcast analiza esta vez la última colaboración de BMW con el lanzamiento de Spider-Man: Brand New Day, una pieza en la que el vehículo deja de ser un elemento de paisaje para convertirse en una parte activa del relato.

  • Las desastrosas vacaciones de James Stewart y Maureen O’Hara

    Las desastrosas vacaciones de James Stewart y Maureen O’Hara

    En la comedia familiar Un optimista de vacaciones (Mr. Hobbs Takes a Vacation) (1962) dos estrellas de Hollywood interpretan a un matrimonio con cuatro hijos y tres nietos. Maureen O’Hara tenía 42 años y James Stewart 54. De alguna manera jóvenes para ser abuelos, la valentía de ella por aceptar el papel es digna de elogio. Eleanor Parker estuvo a punto de interpretar a la señora Hobbs, pero al final se lo quedó la irlandesa pelirroja y está más atractiva que nunca. La cuarta «Reina del Technicolor» (junto a Maria Montez, Yvonne De Carlo y Rhonda Fleming) se maneja muy bien en ese siniestro caserón en la costa del Pacífico donde van a pasar las vacaciones los Hobbs, más los dos yernos y los tres nietos. Por ahí anda también Minerva Urecal, secundaria de lujo en el Hollywood de 1930, 40, 50 y 60, pequeños papeles en más de doscientas películas interpretando a “mujeres de la limpieza, caseras, tenderas, secretarias, lavanderas, solteronas, vecinas o como la cliente de la tienda típicamente insatisfecha y la chismosa de lo más brutal y mente estrecha, con ojos crueles y cara de hacha capaz de hacer sentir de lo más miserables a las grandes estrellas”.

    Con todo, lo mejor de Un optimista de vacaciones (Mr. Hobbs Takes a Vacation) es la escena del cuarto de baño, cuando James Stewart se queda encerrado junto a su ilustre invitada Emily Turner (Marie Wilson), ella en la ducha, él superado por la situación mientras su esposa desde fuera intenta abrir la puerta y John McGiver, en el papel de estirado señor Turner, nos deja claro por qué es uno de los mejores actores de reparto del cine americano.

    Un optimista de vacaciones (Mr. Hobbs Takes a Vacation) se puede ver en Filmin